La relación con nuestro cuerpo: por qué a veces nos cuesta escucharlo

Una reflexión a partir de Colonizando mi cuerpo

¿Cuántas cosas tienen que pasar hasta que por fin te detienes a escuchar tu cuerpo? 

Nos acostumbramos a actuar bajo la tiranía de nuestras creencias y pensamientos. Prestamos atención a nuestro cuerpo cuando algo duele, cuando estamos cansados o cuando aparece algún síntoma. 

A lo largo de nuestra vida, aprendemos a relacionarnos con nuestro cuerpo desde la exigencia, la comparación y/o la crítica. Y, poco a poco, podemos dejar de percibirlo como parte de nosotros para empezar a observarlo como algo, casi un accesorio que llevamos con nosotros.

Estas reflexiones dieron origen a Colonizando mi cuerpo, un libro que propone un recorrido hacia una relación más consciente con el propio cuerpo y el despertar de los sentidos.

¿Qué significa “colonizar” nuestro propio cuerpo? 

La palabra “colonizar” puede parecer extraña cuando hablamos del propio cuerpo. Sin embargo, es una metáfora inspiradora que nos lleva a contemplar, reflexionar y sobretodo a tomar acción. Tiene que ver con recuperar(nos) una parte de nosotros mismos, de alzar la voz que llevamos dentro y que nos podría aporta luz hacia nuestro propio bienestar y cuidado, basado en el amor y la sabiduría.  

La dificultad de habitar nuestro cuerpo y su frecuente evaluación

Habitar nuestro cuerpo <<sentirlo>>, dejando de lado los juicios y las estandarizaciones muchas veces superficiales. Hoy en día estamos constantemente siendo bombardeados por creencias sobre cómo debería verse nuestro cuerpo, evaluándolo con estándares ajenos que nos distancian cada vez más hasta su objetización, olvidando que somos en él.

El cuerpo también participa en nuestra experiencia

Cuando sentimos ansiedad podemos notar aceleración cardíaca, tensión muscular o cambios en la respiración. Cuando estamos tristes podemos experimentar cansancio o sensación de pesadez. Estas experiencias corporales no son simplemente algo que ocurre “después” de la emoción: forman parte de cómo experimentamos nuestros estados emocionales, e incluso nuestras experiencias vitales.

Escuchar el cuerpo no significa que todas nuestras sensaciones sean instrucciones que debemos obedecer. Significa aprender a reconocerlas, sentirlas y utilizarlas como una fuente de información, integrándolas como un ser biopsicosocial.

Colonizando mi cuerpo: una invitación a estar contigo

Tal vez cuidar nuestra relación con el cuerpo no comienza por cambiarlo, sino por reconocer que es parte de nosotros mismos, que posee(mos) valor y merece(mos) cuidado, respeto y amor. 

Escucharlo no significa dejar de querer modificar aquello que queremos cambiar, ni aceptar pasivamente cualquier sensación. Significa poder observarnos con mayor curiosidad y menos juicio.

Porque antes de preguntarnos “¿cómo debería verse mi cuerpo?”, quizá también podamos preguntarnos:

“¿Cómo estoy viviendo en él?”

Si quieres profundizar en esta reflexión, Colonizando mi cuerpo: Un camino a fortalecer la relación con tu cuerpo y el despertar de tus sentidos propone un recorrido para explorar la relación que mantenemos con nuestro cuerpo y recuperar una conexión más consciente .